18 de enero de 2012

El gatillazo de Megavideo cuando llega lo mejor.

No hay gente más insatisfecha que los usuarios, online, del invento del siglo: Megavideo. Y digo invento del siglo con la boca pequeña, porque ¿a quién se le ocurrió ponerle un límite de tiempo?.. que encima ¡no sabe contar!. Te pones un capitulo de 45 minutos y en el orgasmo va y te salta ese odioso mensajito. Y tu te quedas como un imbécil mirando la pantalla y diciendo: no, no mientas!

12 de enero de 2012

Enamorarse en época de exámenes.

Visita furtiva al Diván.
Llevaba mucho tiempo sin pasar por aquí, ademas, no os felicité las Mierdnavidades ni el Año Nuevo, ni os conté mi noche de Reyes (que da para una trilogía...)
Hoy necesito hablar de los flechazos que se producen en la biblioteca en plena época de exámenes... Esos amores de Febrero a los que olvidas al mismo tiempo que lo estudiado, es decir, haya por marzo, cuando acabas los exámenes y te vuelves a entregar a los brazos de la bebida y el descontrol.
Si he decidido hablar de este tema es porque estos días en la biblioteca ya me he enamorado tres veces y claro, yo no soy de esas que se enamoran así porque sí, asique decidí investigar este extraño, pero típico suceso. Todo es culpa de los chicos y de las chicas.

Las chicas, que por unos días se creen pavos reales, se arreglan hasta tal punto que más de una vez me he llegado a preguntar en la puerta si el bibliotecario me dejaría pasar con esas pintas tan domingueras con las que suelo ir a estudiar... Pero sí, paso el corte perfectamente, las que tienen problemas para entrar son esas iluminadas por Dior que se van a estudiar en tacones, para llamar la atención... ¿pero es que no saben todavía que en la biblioteca se llama la atención solo con abrir la puerta?, que todo el mundo levanta la cabeza de los apuntes aunque solo sea por eso, por desviar la vista del folio.

Los chicos saben que tienen más probabilidades de ligar en el descanso que en la discoteca, además, fijarte en alguien en la biblioteca tiene sus ventajas: que la ves a la luz del sol, te ahorras el miniinfarto que alguna que otra vez te da cuando se encienden las luces de la discoteca.

Necesitamos fijarnos un objetivo sexual para levantarnos todos los días e ir a ese horrible edificio... Que ya podían tomar nota de las pelis Americanas y ponerlas bonitas, con sus interminables mesas de madera, sus estanterías que llegan al cielo, sus lámparas verdes, tan antiguas que debe ser una odisea encontrar bombillas para semejante reliquia... pero no, aquí las bibliotecas parecen sacadas de un anuncio de Neutrex.
El primer día llegas e intentas pasar todo lo desapercibida que puedes, te sientas en una esquina y vas fichando. Depende el grado de aburrimiento y de importancia del exámen, puedes llegar incluso a hacerte una lista con tres apartados: Padre de mis hijos. Amor de mi vida. Follamigos. Lo más común, vaya.  Después de un par de horitas ves que entra un chico y se te revoluciona tó.Lo apuntas en la lista. A él y a sus amigos. Luego comentas la jugada con las amigas. Llegas a casa y te pones a estudiar porque en la biblioteca no has hecho nada a parte de perder el tiempo. Al día siguiente te levantas y piensas: uh.. seguro que está el chico de ayer; apartas la ropa dominguera y buscas algo más... adecuado. Y así día trás día, hasta que la parte del cerebro que se encarga de generar estupideces dice que te has enamorado. Y llega el caos. Porque te sueles enamorar los días previos al exámen, cuando necesitas que el día tenga 25 horas, las chicas dejen sus tacones en casa, los móviles dejen de vibrar y los chicos..¡dejen de ser tan guapos! A ver porque en la discoteca son todos del montón (del montón no les toco con un palo aunque ahora mismo me sienta muy hija de puta por haber dicho semejante vulgaridad) y en la biblioteca son todos guapos. Van despeinaditos, pero peinados; vestidos, pero ya te encargas tu de desnudarlos con la mente...


Sin embargo, siempre llega el día 'Fin de exámenes', y si le he visto, no me acuerdo.