20 de diciembre de 2011

El bombón, tu mejor amigo.

*Aviso: Esta entrada puede contener altos niveles de exageración.

Hay noches que no sabes si empacharte a bombones o a recuerdos.... Y casi siempre nos decantamos por el chocolate, nuestro mejor amigo. Él nunca nos abandona, es más, se adhiere a nuestra piel, como una segunda capa gorda y grasosa... En las cartucheras, que a veces me dan ganas de comprarme unas pistolas y darle un uso digno a esa parte de las piernas... Esa parte tan descarada, que quiere ser siempre el centro de atención. Miento, en los probadores del Stradivarius se achantan, pero ya he descubierto que es puro marketing para que me deje ahí la paga del mes, luego llege a casa me enfunde esos pantalones (que ya no hay pantalones, ahora son todo leggins o no se que skining) y aparezcan de nuevo, prominentes...
Que no es que yo tenga ningún problema con ellas, son ellas las que lo tienen conmigo... ¿por qué nunca me dan un respiro?, ¿por qué no se van si me tiro largas temporadas alimentandome de Special K? ahh... ¡porque esos cereales también son un timo! Porque a nadie en su sano peso le queda bien un jodido vestido rojo tipo skining o segunda piel... Ni una falda de tubo roja, ni nada ajustado rojo! Hay temporadas que camino por la calle como loca fijándome en las tias y en sus cuerpos y ninguna tiene el cuerpo en forma de esbelta K.

Pero hay de todo... Desde Faletes made in McDonalds hasta huesos andantes, que no sabes si se ha escapado de la pasarela Cibeles o del cementerio justo cuando el gusano más pillo se había comido su último cachito de carne. Sí, esta última imágen es muy desagradable... pero más de una en un intento desesperado se ha hechado a sus hamsters encima para ver si así se ahorraba la liposupción. Por favor, ¿estáis pensando en mi?... Antes jamona que dejar que un rata me roa.. (a no ser que sea fin de semana, y la rata en cuestión tenga nombres y apellidos... y cama. GRRRR)

En fin, me voy, no sin antes agradecer a Ferrero Rocher todo lo que ha hecho por mi trasero. Yo si que debería tener pirámides de bombones en mi casa y no la Preysler, que los mastica y no se los traga. ¡por favor! con el chocolate no se juega... ¡Hay gente que no puede ver Nothing Hill con uno de esos entre sus labios!... Pensar en ello..

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